criptografía para todos, 0: una introducción al hilo del 15M
por David, may.18, 2011 | criptografía, día a día
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INDICE:
0. Una introducción al hilo del 15M 1. un poco de historia, ¡Dyh Fhvdu! 2. cuadernos de clave única
Disclaimer: voy a escribir una serie de posts hablando de criptografía, pero me vais a perdonar que de la lata con una no-tan-pequeña introducción, contando cómo veo yo nuestro entorno, ¿vale?, aunque sólo sea por ponernos en contexto, por saber qué motivo tenemos que tener para saber algo de un tema que, las más de las veces, sólo hace pensar en la máquina Enigma y en películas de flamantes espías. Empiezo con eso.
A veces siento (y lo que sigue es una de las razones del cambio de blog) que le debemos una disculpa a quienes están por venir, a nuestros descendientes, a los que les toque seguir en este mundo cuando nosotros se lo dejemos, presumiblemente hecho unos zorros, en el mejor de los casos como está, y en el peor, bueno, siguiendo la tendencia.
Así que pequeños seres aún inexistentes o demasiado pequeños como para enteraros de nada: perdón, mil perdones. Perdón por este mundo superpoblado y esquilmado, perdón por las utopías muertas, perdón por haber creado corporaciones que nos esclavizaron, perdón por los retrocesos sociales y perdón por esa manifiesta inconsciencia que deduciréis cuando miréis los libros de historia (perdón si en ellos mentimos) y veáis la caída libre y nos imaginéis a todos tocando la lira mientras Roma arde.
En realidad y hasta la redacción de estas líneas, poco pudimos hacer.
Nuestros padres, que salieron de una dictadura, abrazaron entusiasmados una democracia que nacía con un lastre: favorece a los partidos que recogen pocos votos, pero muy localizados, y a los que acaparan más votos. Supongo que todos los partidos lo firmaron teniendo en cuenta que figurarían en uno de esos asientos de preferencia, porque por ejemplo no imagino que los comunistas (entonces, finales de los 80 y principios de los 90, aún en plena Guerra Fría, teníamos comunistas por aquí) pudieran imaginar que la gente, sin más, se iba a olvidar de ellos. Una vez pasada la decantación de partidos de las primeras décadas, el primer filtrado de los que suben y los que bajan, la cosa se ha traducido en que hay dos partidos, el PP y el PSOE, y que votar a cualquier otro es brindar al sol y tirar el voto, y es imposible que ninguno de esos dos partidos se descalabren, porque en este país siempre hay diez u once millones de votantes convencidos de cada uno de ellos. Y con eso les vale para gobernar un país de 47 millones de habitantes.
Naturalmente, el pueblo no elige ni a los candidatos de los partidos ni a los miembros de sus listas: en el PP se elige a dedo, y en PSOE de vez en cuando se hacen unas primarias internas. En la práctica esto se traduce en una versión dual del unipartidismo en el cual un partido gobierna y el otro espera calentando banquillo a que suceda un desastre que desanime a los votantes del otro o a que la inercia desgaste al que está al mando.
Y estar en la cima del poder, o en la cumbre anexa que está justo debajo, acomoda, aburguesa y atrae a las aves de rapiña. Antes estas aves, los corruptos, eran un estigma y un escándalo. Ahora los dos partidos mayoritarios ni siquiera se molestan en esconderlas demasiado. Eso cuando no se las aplaude.
Mientras, tenemos un récord histórico de gente sin trabajo. No es que toda la culpa sea de los que gobiernan o de los otros, no: la culpa es de los bancos, que hace un año o dos nos llevaron a una crisis monumental, por pura avaricia. Investidos del poder que es en realidad la sangre del sistema (es decir, el dinero), los bancos se han hecho virtualmente dueños o parásitos privilegiados de todo occidente hasta tal punto que cuando se hunden ellos les siguen los gobiernos, y para evitar que se hundan los gobiernos han llegado a darles montañas de dinero que, evidentemente, han acogido la mar de contentos antes de seguir a lo suyo, que sigue siendo la avaricia.
Casi todo el mundo está atado y bien atado por un banco: los precios de las casas subieron constantemente durante todo lo que llevamos de democracia, aprovechando así el partido gobernante de turno para hacer dinero con la construcción, y cuando no quedó dinero con el que comprar casas y empezó a faltar dinero para pagarlas, nos hundimos. Y todos tenemos el deber de, durante décadas, pagarle un buen dinero al banco por la casa en la que vivimos.
En fin: que la situación es bastante deprimente, y entre que siguiendo los canales diseñados por el sistema para que el ciudadano actúe (que son las elecciones) no se puede conseguir más que, como dijo Julio Anguita (un político muy comunista y ya retirado) por la tele hace poco, el amo nos de permiso para elegir capataz, y que por otro lado los bancos nos tienen puesto a todos un collar, y entre que por otro lado tampoco quedan sistemas de gobierno que conozcamos y que no se hayan probado desastrosos, la situación no es solo deprimente sino que además no se ve ningún horizonte hacia el que caminar.
Pero a todo esto ha sucedido este año una cosa espeluznante para cualquier gobierno actual y maravillosa: los países árabes, que estaban bastante peor que nosotros (torturados, por ejemplo, y pasándolas bastante más putas), se han hartado. Y mediante las herramientas de comunicación que da Internet han empezado a mostrar su rebeldía y a coordinarla, y han caído ya unos cuantos gobiernos, al otro lado del Mediterráeo, que no dejan de ser vecinos. Y en Libia el dictador más risible pero aún así cruel que ha visto el mundo, Gadafi, está haciéndole la Guerra Civil a su pueblo.
Yo, cuando veía por la televisión las imágenes de los árabes saliendo a la calle a decir que estaban hartos y que así no pensaban seguir (y tiene su mérito, porque a veces opinaban entre disparos y tanques), la verdad, pensaba en nuestra maldita ley electoral y en nuestros políticos ineptos y sentía envidia. Y pensaba que ojalá aquí fuésemos capaces de ser como nuestros vecinos y salir a la calle a hacerle un corte de mangas a los políticos.
Pero en eso han llegado unas elecciones municipales, que son el domingo que viene, y resulta que un buen montón de gente, mediante las mismas herramientas de comunicación que ofrece internet y que usaron los árabes (y que usamos, a diario, para perder el tiempo y entretenernos), han quedado para salir juntos a la calle a decir lo mismo que pensaba yo: este fin de semana pasado hubo manifestaciones en 50 ciudades de España, y aunque al principio los medios de comunicación les hicieron bastante poco caso se ha conseguido una cosa que yo creo que debe ser histórica: que por primera vez desde que tengo memoria, en una campaña electoral se está hablando de la gente.
No hay mucho mérito en adivinar qué sucederá el domingo (ganará el PP en la mayoría de lugares), ni siquiera lo hay en saber qué pasará cuando lleguen, el año que viene, las elecciones generales (ganará el PP por mayoría): el mérito está en haberles logrado dar a entender a los políticos, considerados desde hace ya mucho en las encuestas como el mayor problema que vemos los españoles en nuestro país, que mucha gente está hasta las narices de ellos, de sus tejemanejes, de las docenas de implicados en casos de corrupción que pueblan sus listas electorales. De que hayan consentido que nos posean los bancos, de que mantengan una ley electoral injusta y corporativa que beneficia siempre a los mismos.
El mérito que yo le veo a todo esto es que me siento bastante menos solo. Servir lo que se dice servir es difícil que sirva para mucho: pero basta mirar al otro lado del mar para ver que aun enfrentados a poderes mucho mas opresivos y peligrosos que los nuestros, la gente sigue teniendo ese poder de derribar gobiernos que tanto se han esforzado por estirpar.
¿Y por qué esta inmensa parrafada se titula “criptografía para todos”?
Pues por el factor común de ambas situaciones, la nuestra y la de los países árabes: que las protestas se han podido organizar porque la gente ha sido libre de comunicarse entre ellos.
¿Y qué pasaría, me pregunto yo, si quisieran quitarnos ese poder, y cuánto va a tardar alguien con poder en suspirar por esa idea?
Pues que tendremos que aprender cómo evitarlo.
6 Respuestas
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criptografía para todos 2: cuadernos de clave única « davidruiz.eu
mayo 21st, 2011 on 11:36[...] 0. Una introducción al hilo del 15M [...]
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criptografía para todos 1: un poco de historia, ¡Dyh Fhvdu! « davidruiz.eu
mayo 21st, 2011 on 11:37[...] 0. Una introducción al hilo del 15M [...]
mayo 18th, 2011 on 17:01
Si señor
mayo 18th, 2011 on 17:21
¿Pero te ha dado tiempo a leerlo? ¿¡Entero!? ¡Qué velocidad!
mayo 18th, 2011 on 18:45
*Aplausos*
mayo 19th, 2011 on 7:18
Yo estoy muy emocionada, compañero. Estamos viviendo algo único en estos tiempos de hastío e indiferencia. Y aunque las conspiraciones y teorías absurdas circulan igual que la pólvora y aunque sí, el PP ganará una vez más, no podrán esconder el valor de esta revolución y estoy segura de que valdrá para reforzar nuestro sentimiento de ciudadanos con voz, y no solo con voto.
A ver si aprendo algo de criptografía, mira tú.
mayo 19th, 2011 on 8:21
Absolutamente de acuerdo.
mayo 19th, 2011 on 9:49
¡david for president de la sociedad criptográfica de nuestra casa!