Archivo de febrero, 2012
Manual para coyotes saca un sobresaliente en Granite & Rainbow
por David, feb.20, 2012 | reseñas
Yo, que en la carrera inventé una Nota Relativa que era NR = (N – 5) * 5 + 5, siendo N la nota original, para abarcar el espectro de resultados entre el cinco y el seis que con tanta frecuencia albergaba mis notas (geometrías y topologías al margen, que ahí sí que me marcaba yo mis notablillos), miro con mucho orgullo y más envidia el 9 sobre 10 que le han calzado al libro en Granite & Rainbow. El puro número ya da a entender que les ha gustado el libro. Si además, ponen cosas como estas…
(…) es brutal, está tremendamente bien escrito, atinado en narrativa y con dejes de poesía narrada que te dejan helada. Lo más sorprendente, para mí, es que sea una primera obra, y que sean relatos, y que sea español. David Ruiz ha escrito “Manual para coyotes” y me ha rellenado, en mi conciencia literaria, espacios vacíos que no sabía ni que existían. Y es que David Ruiz escribe tan bien, con tanto cuidado y delicadeza, con tanta maestría, que aún me resulta inverosimil. Y aún tengo un regusto precioso en la lengua, en los dedos, en las manos que han sostenido este libro.
…pues se ve que sí, que les ha gustado bastante. Qué orgullo provocar eso en alguien, caramba.
La reseña completa, en www.graniteandrainbow.com.
José C. Vales reseña el Manual para coyotes (en Las luciérnagas no usan pilas)
por David, feb.17, 2012 | reseñas
Y lo hace hablando de los Coen y San Clint Eastwood, lo que evidentemente a mí me encanta. Mira, mira:
En algunos lugares se presenta este libro como una colección de historias, de relatos, de narraciones breves o de cuentos. En realidad, parece la recuperación de un antiguo género romántico: los sketches o bocetos, que en España siempre se llamaron fragmentos, y que se formulaban como breves pasajes para el entretenimiento de caballeros en los clubes y casinos. Incluso la opción de incluir un dramatis personae en la cabecera de cada relato resulta francamente romántica y victoriana: los periódicos en que se insertaban estos relatos en el siglo XIX también lo hacían.
Los textos de David Ruiz merecen atención por múltiples razones, pero, si pudiera, me gustaría destacar aquí su habilidad para preparar la escena, el atrezzo, las marcas de los actores, el maquillaje y la iluminación. Hay algo muy cinematográfico en esa perspectiva de cinemascope que nos ofrece el autor: desde luego no se puede buscar en Manual para coyotes al vaquero afeitado y pulido de antaño: aquí los hombres son asesinos, sucios y malolientes, y las mujeres están para lo que están; los lugares son oscuros y tu vida no vale ni la bala que van a desperdiciar en quitártela; ni siquiera la vida tiene mucha importancia
La crítica al completo, precedida por salvas y alabanzas absolutamente compartidas a True Grit y a Clint Eastwood, así como una reflexión sobre cómo se nos ha ido haciendo mayor el género al ritmo de las pelis del señor Eastwood, aquí.
Me pone por las nubes, aunque si se lee la reseña hasta el final se entiende perfectamente el motivo. La última frase lo dice bien clarito.
Se me suman las razones para agradecerle cosas a José, entre esto y habernos traído al español a Flora Poste y su familia.
David Asensio (arndigital.com) reseña Manual para coyotes
por David, feb.16, 2012 | reseñas
Y lo hace hablando del cine, preguntándose quiénes son los coyotes en el libro:
Amistad, amor, pasión, deseo, viaje, aventura… Son algunos de los temas universales y actuales que se tocan en las películas del Oeste. De hecho, no hay ningún filme o libro en los que no aparezcan algunos de ellos, sino todos o la mayoría. Pero, ¿qué pretende ser ‘Manual para coyotes’? En los famosos dibujos animados, el coyote era el malo que siempre perseguía al correcaminos sin éxito. ¿Será este conjunto de relatos una guía para aprender a ser un coyote, uno de los malos, un tipo duro del ‘far west’?
La reseña completa, en arndigital.com.
Benito Garrido (Culturamas) reseña Manual para Coyotes
por David, feb.14, 2012 | reseñas
David Ruiz nos muestra, en este Manual para coyotes, la crueldad de un mundo donde la vida se podía jugar en una partida de poker, y el whisky acompañaba la soledad del impulsivo vaquero. Leslie Smith o James White son solo algunos de esos pistoleros que disparan en estas narraciones. Personajes que se entrelazan de un relato a otro, y que representan al eterno perdedor, acosado siempre por un destino incierto solo gobernado por un revolver que no siempre se llega a poder disparar. Estas historias del salvaje Oeste suponen una jugada extraña y temeraria en el actual panorama editorial, pero que no deja de resultar realmente atractiva y vibrante.
¡Pasito a pasito Leslie y James se están convirtiendo en los protagonistas de este libro sin protagonistas! Y yo, cada vez que leo sus nombres, empiezo a emocionarme pensando “¡ay mis criaturitas!”
La reseña completa, en Culturamas.
Pilar Mejía (elpulso.es) reseña Manual para coyotes
por David, feb.13, 2012 | reseñas
Manual para coyotes ha prometido ser, y lo es, un libro de cuentos sencillos ambientados en el oeste. Una apuesta extraña si no atrevida en cuanto a temática, aunque es lo que tiene ser escritor y ponértelo a ti mismo difícil. Crear personajes verosímiles tan lejanos en tiempo y distancia tiene que tener lo suyo, y sin embargo, David Ruiz, ese matemático artista que firma este Manual como su primer libro publicado, resuelve la imagen de los pistoleros, perdedores, putas y señoras más dignas como si se tratara de una suma con llevada. Fácil.
Las historias se van sucediendo aparentemente inconexas y el lector poco atento no se detiene en el detalle de los nombres, las fechas y los pueblos hasta que un irremediable giro en no se sabe exactamente qué punto te susurra un nombre conocido y de repente, el incrédulo, comienza a hilar fino, a descubrir que todo tiene un cuerpo, un paisaje que no necesita referencias cinematográficas porque los narradores de cada una de las historias ya se encarga de señalar lo que importa: ése sonido del rifle mientras se carga, el chirriar de la madera de aquel segundo piso, ese visillo tras el que se esconde un pistolero, la hierba bajo el viento mientras cae aquella noche, los ejes de esa carreta, el agua en la palangana, el disparo en la bañera.
La reseña completa, en www.elpulso.es.
presentación de Manual para coyotes
por David, feb.09, 2012 | libro
Y por fin, ya anteayer (disculpad que ayer me tomase el día libre, para tonterías como, no sé, justificar mi sueldo), presentamos el Manual para coyotes en La Independiente, llena hasta los topes.
[Ahí tenéis el evento en fotos. Haz clic en cada una para ampliarlas]
A mi siniestra se sentó Nán, compañero y amigo, que rompió el hielo hablando de los tiempos de programas dobles en el cine con pases de pelis del oeste que la chavalada veía con un carácter absolutamente democrático, aplaudiendo y vitoreando tanto cuando los indios masacraban a los colonos como cuando el Séptimo de Caballería exterminaba a los indios. Habló también del Bremen y de mí, y esgrimió una botella de whisky que, el integrismo religioso obliga, consagramos a Casavella, cuyo altarcito permanente en la Independiente le caía justo detrás.
A mi diestra se sentó Fernando Valls, director de la colección Reloj de arena de Menoscuarto, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, crítico y, bueno, tantas otras cosas, a quien juro que, pese a las flores que echó al libro, no he pagado dinero alguno, ni con quien en realidad había hablado en persona (salvo quizá, una vez, hará un año, en saludo protocolario en otra presentación) hasta una hora antes de la presentación, y nos habló del western, primero, y de mis relatos, después. Avisó de que no los iba a piropear mucho porque no era muy subjetivo y, siendo como es el director de la colección, si no le gustaran, bueno, no habríamos estado ahí, para empezar. Y luego se dedicó a piropearlos mucho, o a mí me pareció que mucho. En todo caso lo suficiente para provocarme el sonrojo y para que, viendo las fotos, deduzca que cuando alguien dice algo bonito de lo que uno escribe a mí me da por rascarme la mejilla o taparme la boca probablemente para ahogar un “ji ji”.
Nano hizo un espoiler del tamaño de la catedral de Burgos, que le perdonamos porque intentó hacer product placement del libro en un programa de TVE. Fernando contó, en primicia mundial, que en sus tiempos mozos participó en algún que otro espagueti western, trabajando como extra en Almería ¡incluso con el mismísimo Clint Eastwood!, y yo, por la cara que me ponía Aroa de vez en cuando, debí decir un montón de tonterías. Pero bueno, conseguí darle las gracias a todo el mundo e intenté explicar por qué diablos he escrito un libro del oeste. Creo que la razón que di (tengo un recuerdo borroso de mi parte de la charla: es el cerebro, que cuida de su salud) fue “por llevar la contraria”, porque se dice que los primeros libros suelen ser autobiográficos (y que en ellos cuentan sus vidas, considerándolos ellos interesantísimas y el resto del mundo un coñazo, por lo general), y también, bueno, confesé por qué me atrae el género, que viene a ser por esa capacidad de destrucción que tienen los personajes por cortesía del Colt que llevan al cinto, que se mezcla con la fragilidad que les da estar siempre a la distancia mínima de la muerte que impone el recorrido del gatillo de otro revólver, empuñado por cualquier otro.
Después invitamos a un vinito, o al menos eso espero: yo no me enteré de nada, ocupado en firmar libros a los amigos que se acercaron a que les manchara la primera página con una bobada y una firma (en algún momento durante la firma, por cierto, algún alma razonable me escondió el vaso del whisky). Y por último cerramos la fiesta y la librería, y nos fuimos a La Tetería de la Abuela, a trasegar cerveza y, los que se acordaron, a cenar algo.
Fue una noche estupenda, no ya por mis compañeros de mesa, que se habrían bastado para hacerla épica, ni por el libro, que espero de todo corazón que le guste a todos los que lo compraron hasta agotar las existencias del librero, sino precisamente por ellos, por toda esa gente que llenaba la tienda, que tan raro se me hacía ver ahí enfrente, y que no paraban de sonreír, todo el rato, como tan contentos como yo.
A todos los que vinísteis, un abrazo.
A todos los que queríais, pero no pudisteis (por distancia, por agenda o por emergencia), otro.
Bienvenidos a Odgen, Utah; tened cuidado con James White.
Gonzalo Garrido (Literatura Basura) reseña Manual para Coyotes
por David, feb.07, 2012 | reseñas
El autor con un estilo directo, cercano, se encarga de enfocar las historias, de narrar las experiencias, de hacernos entrar en los conflictos, de escuchar las armas, de una manera viva, cinematográfica, repasando momentos de una época deshumanizada donde imperaba la conquista violenta.
Y lo hace con finura, con esa destreza que te lleva a hilar personajes y seguir leyendo hasta el final, como cuando los asaltantes atracan un banco, o los indios secuestran a unos niños, o el pistolero atraviesa un pueblo lleno de sombras.
El resto de la reseña, en Literatura Basura.
Manual para coyotes, desde otro punto de vista
por David, feb.03, 2012 | libro
Hemos descubierto en casa una consecuencia que probablemente deberíamos haber visto venir: nunca pensamos que nadie se tomase en serio un título como Manual para coyotes simplemente porque no se nos ocurrió considerar que un coyote también puede ser otra cosa. Como por ejemplo alguien que se dedique a ayudar (o a cobrar por) cruzar la frontera entre México y los Estados Unidos, USA o como los quiera llamar quien quiera que interprete el título del libro de una manera o de otra.
Pero fue aparecer la primera reseña del libro y constatar, con bastante pena, que un montón de gente llegaba al artículo, vía Google, buscando cómo cruzar aquella frontera desde lugares varios del norte mexicano: es un bofetón de realidad en toda la cara. Uno está ahí con el título de su librito y de pronto, zas, ahí estás, confundiendo a gente que está buscando ayuda para algo bastante más serio, como por ejemplo sus vidas. Sirva este post, entonces, como disculpa y como contribución en la medida de lo posible.
El primer consejo a quien por azares de la vida haya llegado a esta página buscando cómo entrar en Estados Unidos es abandonar la idea: muere un montón de gente cada año intentándolo. El empeño supone jugarse la vida, y la posibilidad de perderla es una posibilidad que hay que plantearse, y su peso es absoluto: ¿qué posibilidades hay de conseguir una vida mejor cuando, sencillamente, se puede perder la vida?
El segundo consejo que en la medida de lo posible prescinda de coyotes. Hay mil motivos, siendo los dos principales que no hay razón para confiar en ellos y que jamás valorarán tu vida tanto como podrías hacerlo tú.
Y el último, documentarse, por cualquier vía, o mejor, por todas las vías. Aprender lo que se pueda de supervivencia por ejemplo vía wikipedia (aunque buscando un poco pueden encontrarse cosas como el manual de supervivencia del ejército norteamericano, en inglés, o algún documental sobre el tema), memorizar la serie de consejos del gobierno de México para intentar ayudar a quienes se decidan a intentar cruzar, y leer todo lo que se encuentre sobre viajar por el desierto y sus peligros. También aprender a orientarse por el cielo o mediante una brújula, proveerse de mapas, practicar, no concederle ningún crédito al optimismo.
Y mucha suerte.



