José C. Vales reseña el Manual para coyotes (en Las luciérnagas no usan pilas)
por David, feb.17, 2012 | reseñas
Y lo hace hablando de los Coen y San Clint Eastwood, lo que evidentemente a mí me encanta. Mira, mira:
En algunos lugares se presenta este libro como una colección de historias, de relatos, de narraciones breves o de cuentos. En realidad, parece la recuperación de un antiguo género romántico: los sketches o bocetos, que en España siempre se llamaron fragmentos, y que se formulaban como breves pasajes para el entretenimiento de caballeros en los clubes y casinos. Incluso la opción de incluir un dramatis personae en la cabecera de cada relato resulta francamente romántica y victoriana: los periódicos en que se insertaban estos relatos en el siglo XIX también lo hacían.
Los textos de David Ruiz merecen atención por múltiples razones, pero, si pudiera, me gustaría destacar aquí su habilidad para preparar la escena, el atrezzo, las marcas de los actores, el maquillaje y la iluminación. Hay algo muy cinematográfico en esa perspectiva de cinemascope que nos ofrece el autor: desde luego no se puede buscar en Manual para coyotes al vaquero afeitado y pulido de antaño: aquí los hombres son asesinos, sucios y malolientes, y las mujeres están para lo que están; los lugares son oscuros y tu vida no vale ni la bala que van a desperdiciar en quitártela; ni siquiera la vida tiene mucha importancia
La crítica al completo, precedida por salvas y alabanzas absolutamente compartidas a True Grit y a Clint Eastwood, así como una reflexión sobre cómo se nos ha ido haciendo mayor el género al ritmo de las pelis del señor Eastwood, aquí.
Me pone por las nubes, aunque si se lee la reseña hasta el final se entiende perfectamente el motivo. La última frase lo dice bien clarito.
Se me suman las razones para agradecerle cosas a José, entre esto y habernos traído al español a Flora Poste y su familia.